Cómo Enseñar a su Hijo a Enfrentar los Problemas

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Cuando llega nuestro hijo del colegio con cara de preocupación o tristeza, o cuando percibimos que está nervioso o alterado, nos damos cuenta de que posiblemente tiene un problema difícil de enfrentar. La realidad es que los problemas llegan, y una de las cosas más importantes que los padres podemos hacer por nuestros hijos es ayudarlos a enfrentarlos y manejarlos. 

La Dra. Marie Hartwell-Walker, Ed. D., psicóloga y consejera matrimonial y familiar, describe en su artículo Qué hacer y qué no hacer para ayudar a los niños a manejar sus problemas, cómo el estrés, las adversidades, las decepciones y las derrotas son una parte natural, y lamentablemente, a veces frecuente en la vida. Un niño que aprende a lidiar con sus problemas ganará fuerza y confianza para enfrentar la vida sin miedo.

Cuando surge un problema al mismo tiempo se presenta una oportunidad para enseñar a nuestros hijos cómo pueden manejarlo y cuando lo hayan solucionada, podemos destacar cómo han sido de fuertes para lograrlo. Ya sea que sacaron una mala nota en algún examen, fueron derrotados en un partido, no los invitaron a una fiesta o se pelearon con un amigo, podemos ofrecerles no solo comprensión y empatía sino aprovechar esta oportunidad ideal para enseñarles cómo resolver sus problemas y seguir adelante. Es el típico caso de cuando nos caemos de un caballo (o bicicleta) lo mejor es pararnos, sacudirnos el polvo y seguir adelante. 

Como con la mayoría de las situaciones, dar buen ejemplo en el manejo de problemas es la mejor manera de enseñarlo. Cuando los padres expresan su tristeza, pero también son optimistas, enfrentan sus problemas con decisión, abordan los problemas como un reto que deben resolver y se responsabilizan de lo que salió mal, el niño observa, analiza y aprende con el ejemplo, más que con discursos y palabras.

La Dra. Marie Hartwell-Walker nos enseña qué hacer y qué no hacer para ayudarlos:

  1. No ignore el problema. No queremos que nuestros niños piensen que “escondiendo la cabeza en la arena” hará que los problemas desaparezcan, pues normalmente no es así. De hecho, los problemas que se evitan, a menudo empeoran con el tiempo.
  1. Anímelos a enfrentar sus problemas, grandes o pequeños. Resolver pequeños problemas es lo que da a los niños la práctica que necesitan para resolver los grandes, que inevitablemente vendrán más adelante. Es importante que enseñemos a nuestros niños a que acudan a nosotros y pidan ayuda cuando tengan un problema grande.
  1. No intervenga demasiado pronto. Si siempre salimos al rescate, nuestros hijos no aprenderán a rescatarse a sí mismos. Es mejor darles tiempo y ayudarlos a que ellos mismos consideren posibles soluciones.
  1. Tenga confianza en su niño. Los niños son por naturaleza curiosos, creativos y resistentes, y con nuestro apoyo, pueden aprender a manejar situaciones difíciles. Tenemos que enseñarles a mirar los puntos positivos y negativos de la situación, para tomar una sabia decisión. Indudablemente, siempre debemos respaldar a nuestros hijos, especialmente si están siendo intimidados o heridos por otros. Pero si este no es el caso, también necesitamos darles el mayor espacio posible para que resuelvan ellos mismos y reconozcan su propia capacidad.
  1. No quedarse dándole vueltas al problema. A menudo, la razón por la que un problema no se puede resolver, es que nos cuesta trabajo pensar en forma diferente o desde otro punto de vista.
  1. Enséñeles a mirar el problema desde múltiples perspectivas. Ponerse en los zapatos otro y tener empatía por el punto de vista de otra persona es una habilidad vital importante. Los niños que entienden esto, tienen más tolerancia hacia los sentimientos e ideas de otras personas y pueden llegar a una solución más creativa del problema.
  1. No aliente la idea que la vida es injusta, mezquina o un valle de lágrimas. Aunque la vida puede ser injusta, la gente puede ser mala y a veces suceden cosas que son terriblemente tristes, tener una actitud negativa es un camino seguro para la infelicidad y la impotencia. Debemos enseñarles a que en toda situación siempre hay algo positivo.
  1. Enséñeles a reconocer su propia valía. Los niños deben aprender a reconocer las opiniones injustas de otras personas o los eventos en los que no tienen ningún control. Si no se puede hacer nada acerca de una situación negativa, tenemos que enseñar a nuestros hijos a seguir adelante en lugar de sentirse mal sobre sí mismos o quedar resentidos.
  1. No se deje deprimir si su hijo está deprimido. Él puede sentir que lo está apoyando, pero no es útil para su hijo, puesto que no quiere ver a su padre o madre triste. Esto solo se convierte en un mal ejemplo para su hijo y agrava el problema original. Además lo deja sin herramientas para hacer frente a problemas en el futuro.
  1. Enséñele a su hijo a enfrentar el problema. Eso significa hablar exactamente sobre lo que pasó y por qué. Significa discutir juntos lo que pueden o no pueden cambiar. Significa averiguar dónde pueden haber contribuido, sin darse cuenta, a crear el problema. Puede que no sea posible cambiar una situación, pero siempre es posible aprender algo de ella.
  1. No acepte berrinches, rabietas o incapacidad. Ningún problema se puede resolver con demostraciones de mal genio, actos de agresión o darse por vencido. Esto sólo vuelve peor el problema pues su hijo tendría que reconocerlo, calmarse y manejar sus sentimientos de vergüenza por haber actuado así.
  1. Escuche y valide sus sentimientos. A veces los niños necesitan desahogarse. Ellos deben saber que está bien expresar sus emociones, siempre y cuando no lastimen a otros. Cuando se calmen, podemos enseñarles cómo sobreponerse a sus sentimientos y actuar en forma más razonable.

Una de las habilidades más importantes que podemos enseñar a los niños es cómo calmarse cuando están alterados. Podemos ayudarles a practicar la respiración profunda, contando hasta 10 o tomando un tiempo para sí mismos, si lo necesitan. También podemos enseñarles que es importante reconocer sus sentimientos, pero que es igualmente importante saber cómo manejarlos y estar dispuestos a resolver el problema. 

Si los niños pequeños aprenden a manejar sus problemas pequeños, que para ellos pueden parecer grandes, a medida que van creciendo podrán afianzar las herramientas y habilidades requeridas para ir manejando problemas cada vez más grandes. Esto es paso muy importante en su aprendizaje para ser felices no solo en su infancia, sino en su edad adulta. 

Conozca también cómo enseñarles a manejar sus emociones, pues es una herramienta fundamental que los ayudará a salir adelante con sus problemas en su niñez y mas adelante cuando sean adultos.

Fuentes:

http://psychcentral.com/lib/the-dos-donts-of-teaching-your-child-to-cope/

https://psychcentral.com/lib/author/marie/

Photo by Michał Parzuchowski on Unsplash

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